Haz la auditoría de tu baño en 10 minutos.

Descubre qué productos utilizas de verdad, cuáles tienen sentido para tu piel y cuáles están ahí simplemente por costumbre.

Saca los productos que utilizas habitualmente y hazte estas 3 preguntas:

1. ¿Sé realmente para qué utilizo este producto?
Si no puedes explicar en una frase qué aporta a tu piel, quizá está en tu rutina simplemente por costumbre.

2. ¿Lo utilizo de verdad?
Piensa en cuándo lo usaste por última vez.

3. ¿Mi piel lo necesita realmente?
Pregúntate si está ahí porque tu piel lo necesita o porque acabaste añadiendo un paso más.

No tienes que tirar nada hoy.
Solo observar, ordenar y empezar a elegir con más criterio.

Mañana seguimos: aprenderás a identificar qué necesita realmente tu piel.